viernes, 7 de diciembre de 2007

Varios meses atrás

Hoy acaricié una alfombra. Más tarde oí los segundos pasar.

Muchos vehículos, ningún caminante.

Un perfil recordado, un gritaré si no me callas.

Noche ya. Cortinas que no se cierran.

Y los segundos pasan.

Manchas de agua sobre la pared. Lluvia que se evaporó.

Buses que pasan, ninguno que me recoge.

Una idea, luz brillante de la propia vida reflejada en la ventana.

Sonido vibrante que acompaña al viento, y muchas caras conocidas. Sin embargo, hoy acaricié una alfombra.




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martes, 27 de noviembre de 2007

Un hombre de terno y corbata

Un hombre de terno y corbata salió retrocediendo de su casa, así mismo bajó las escaleras. Anduvo por la calle caminando hacia atrás, sus pies se movían al revés. La gente sorprendida lo miraba.

Cruzó la plaza, subió por detrás a la micro y llegó a su trabajo, donde un compañero le preguntó: “Pero hombre, ¿qué haces caminando al revés?”. El hombre se detuvo y miró un momento sus pies.

Contrariado y sin voltear, el pobre hombre inició su marcha hacia delante, en dirección a su casa.




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Rueda la vida

Otro día. Subo a la bicicleta. Rueda, rueda.

Gente camina a pasos grises. Rueda, rueda. Pasan y pasan autos sonadores. Todos compitiendo en la eterna carrera contra el reloj. Mi bicicleta rueda.

Doblo y los colores caen del cielo, se pinta la vida, aquí sí conozco. En cada esquina una historia, a cada vuelta de la rueda un mundo que relatar.

Sigo. Caras familiares, complicidad. Rueda, rueda. Hola, señor.

Y ya no rueda más. Estrecho la mano, un abrazo. Ahora, caminemos.




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sábado, 24 de noviembre de 2007

PrePSU


Así es como te deja la espera de la prueba. Te lleva a la carretera, te pone papiche. Trata de convertirte en una taza ambulante.

Cuestión de soporte

Amaneció otra vez. Ximena se sentía extraña y no lograba descubrir qué andaba mal con ella. Trató de levantarse como cada día, pero todo le resultaba distinto, sentía un olor distinto. Perdió toda la mañana esforzándose por hacer las cosas como siempre.
Ximena se estaba desesperando, así que salió a la calle para que alguien le ayudara. Corrió tras una señora que pasaba, la detuvo y le preguntó exaltada: "¡Señora: ¿Qué me pasa?!", a lo que la señora le contestó: "Mijita, hoy te despertaste con los pies en la cabeza", y siguió su camino.
Esta es la historia de Ximena y sus pies, los cuales una noche se rebelaron y no quisieron ser más su soporte y treparon para tener la mejor vista, para empezar a imaginar y dejar de aguantar el peso de la vida sobre ellos.


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miércoles, 21 de noviembre de 2007

Interesante desorientación

Estaba ensimismada viendo la película, en la mitad de ella. Estaba buena, realmente. Tal vez ya ni estaba con la película, no sé, la cosa es que estaba metida en la historia y había perdido la conciencia de todo lo demás.
De repente, la profesora se cruzó en la pantalla y apretó "stop". Yo no hice más que quedarme congelada, estaba en medio de un colapso, perdí la orientación de todo. Duró poco, pero no comprendía que el mundo existiera fuera de la película, fue chocante dimensionar que estaba en la sala de clases y que debía caminar a mi casa para almorzar, que la hora había terminado, que era sólo una película de Chaplin, que mi nombre es Constanza y estoy en 4º medio. La gente se movía y comentaba cosas mientras yo tenía escalofríos. Como un ente andante me paré, tomé mis cosas y salí de la sala. Recordé las cosas que debía para poder actuar en este mundo (como las palabras, caminar, relaciones con mis compañeros, cómo se cruza la calle, etc), pero a modo de historia relatada, no como experiencia vivida, todavía yo no era yo, todavía flotaba en esa película que estaba a medio verse. Sin embargo, me fui recuperando con las horas, a pesar de que no terminé de ver la película.

martes, 20 de noviembre de 2007

Sentido Común

Julio sintió cómo ese pensamiento comenzaba a atormentarlo nuevamente y se dispuso a correr, arrancando. Corrió y corrió, hasta que, de pronto, cayó al suelo. Extrañado y sin comprender miró hacia atrás y vio la causa de su caída: su pierna derecha había quedado rezagada.
Trató de incorporarse para ir en busca de su pierna. Se estaba levantando cuando su brazo derecho saltó metros más allá.
Entonces, Julio hizo un esfuerzo y se arrastró tanto como pudo para recuperar sus extremidades perdidas. Lástima que, al inclinar su cabeza para encontrar su brazo, ésta se desprendió también y rodó por el suelo.
Acá yace Julio, un hombre cuyo sentido común quedó dividido.


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